El confesionario| petting de sobremesa

V Bliss,

Mi nombre es Fernanda y quiero compartir con ustedes una experiencia que viví hace poco en un reencuentro de mi antigua escuela.

Hace unos meses, recibí la invitación para asistir a una fiesta de reencuentro de mis antiguos compañeros de clase. Al principio, dudé en ir, pues hacía casi 10 años que no veía a la mayoría de ellos. Pero finalmente, la curiosidad y las ganas de revivir viejos tiempos pudieron más.

Cuando llegué al evento, me sorprendí gratamente al ver que muchos de mis antiguos amigos también habían asistido. Fue una noche llena de risas, recuerdos y mucha nostalgia.

En un momento dado, me encontré frente a frente con Mateo, un chico con el que había sido muy cercana durante la secundaria. Nuestras miradas se cruzaron y fue como si el tiempo se detuviera a nuestro alrededor.

Mateo se acercó a mí y me saludó con un cálido abrazo. Enseguida, comenzamos a conversar como si los años no hubieran pasado. Pronto, nos encontramos inmersos en una charla amena y fluida, reviviendo viejas anécdotas y hablando de nuestras vidas actuales.

Conforme pasaban los minutos, la tensión entre nosotros iba creciendo. Era como si una chispa se hubiera encendido entre nosotros.

En un momento dado, Mateo se acercó a mí y me dijo: «¿Te gustaría salir de aquí conmigo?». Su voz me envió escalofríos por todo mi cuerpo.

Salimos del salón de fiestas y nos escabullimos a un rincón más privado del edificio. Allí, Mateo me acorraló contra la pared y me besó con una pasión que me dejó sin aliento.

Fue una sesión de besos apasionados que parecía no tener fin. Besamos cada parte de nuestro cuerpo sin quitarnos por completo la ropa, su dedos rozaban mis pechos y bajaban hasta mi vagina. Mientras yo recorría su cuello con mi lengua y saboreaba su loción amaderada. Nuestros cuerpos querian mas, necesitaban más! Pero sabíamos que por el momento solo podiamos satisfacernos con las caricias. supongo que él no quería llevarnos a una situación más comprometedora por el lugar en donde estavamos. Sentia como si hubiéramos regresado a aquella época donde los limites estaban marcados y solo nos queda saciarnos con los besos y las fantasias.

Esa noche de reencuentro se convirtió en una experiencia mágica e inolvidable. Mateo y yo compartimos momentos llenos de pasión y nostalgia que me hicieron sentir viva y emocionada.

Aunque no sé si volveremos a vernos, guardo esos recuerdos con un cariño especial. Fue como si el destino nos hubiera dado una segunda oportunidad para explorar lo que pudo haber sido.

¿Te interesa?

SUSCRÍBETE PARA RECIBIR NOTICIAS Y OFERTAS ESPECIALES

¡Nunca mandamos Spam!

Deja un comentario

Descubre más desde VBliss

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde VBliss

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo